7 octubre 2026.- (EXONLINE) En Irkutsk, Siberia, la noticia llegó acompañada de una palabra capaz de provocar alarma: peste. Pero en las calles de esta ciudad rusa, donde una técnica de laboratorio de 28 años murió después de trabajar en un instituto especializado en combatir esa enfermedad, la reacción de algunos habitantes está lejos del pánico que el caso provocó en el extranjero.
“Nadie parece preocuparse realmente”, comentó un residente consultado sobre el caso.
La muerte de Daria Chipilova, técnica del Instituto de Lucha Contra la Peste de Irkutsk, fue divulgada la semana pasada por medios rusos. Una versión publicada por People of Baikal señalaba que la joven habría contraído peste pulmonar después de que se rompiera un tubo de ensayo en el laboratorio donde trabajaba.
La información rápidamente trascendió las fronteras de Rusia. La posibilidad de que una trabajadora de un centro dedicado precisamente al estudio de la peste hubiera muerto por esa enfermedad generó preocupación y llevó a la Organización Mundial de la Salud (OMS), Estados Unidos y la Unión Europea a pedir mayor transparencia a Moscú.
Pero las autoridades rusas sostienen otra versión.
La agencia sanitaria rusa Rospotrebnadzor aseguró que no existe evidencia de un brote y afirmó que la situación epidemiológica en la región permanece estable.
La situación sanitaria y epidemiológica en la región de Irkutsk (…) es tranquila”, señaló el organismo.
La autoridad sanitaria fue todavía más contundente: “no existe ningún riesgo epidémico” para la población de Irkutsk y su región.
Según Rospotrebnadzor, más de 90% de las personas que estuvieron en contacto con la trabajadora fallecida ya concluyeron el seguimiento médico.
Ha concluido el seguimiento médico de más del 90% de las personas que estuvieron en contacto con la paciente. No se ha detectado ningún problema de salud relacionado con una enfermedad infecciosa”, afirmó la agencia.
La explicación oficial apunta a una neumonía de origen indeterminado, no a la peste.
El gobernador de la región de Irkutsk, Igor Kobzev, indicó que los análisis post mortem apuntaban a una neumonía cuya causa todavía no había sido determinada.
Mientras gobiernos y organismos sanitarios siguen el caso, en Irkutsk la vida cotidiana continúa.
Un hombre que prefirió no revelar su identidad dijo que, si la situación fuera realmente grave, las autoridades ya habrían tomado medidas mucho más visibles.
“Si fuera realmente grave, creo que ya hubieran cerrado todo”, comentó. “Tal y como están las cosas, nadie parece preocuparse realmente”.
Otro habitante contó que recomendó a sus padres adoptar algunas medidas básicas, como lavarse las manos, aunque descartó considerar el episodio como una amenaza grave.
Un tercer residente también puso en duda que la muerte estuviera relacionada con la peste.
No creo que realmente haya sido la peste”, afirmó.
La percepción de tranquilidad contrasta con los reportes que circularon en canales de Telegram y medios locales sobre supuestas cuarentenas de tres semanas en hospitales de Irkutsk. Las autoridades rusas han negado que exista una situación sanitaria de emergencia de esas características.
La joven falleció en un hospital de Shélejov, ciudad de la región de Irkutsk. Su muerte fue vinculada inicialmente por medios locales con una posible exposición accidental a la peste pulmonar.
La versión señalaba que un tubo de ensayo se habría roto en el laboratorio y que la trabajadora pudo haber quedado expuesta.
Sin embargo, las autoridades rusas no han confirmado que la joven padeciera peste.
Rospotrebnadzor también defendió las condiciones de seguridad del instituto y aseguró que el laboratorio cumplía con los estándares necesarios para “trabajar con microorganismos patógenos”.
La mujer, añadió la agencia, había sido “vacunada y tenía inmunidad frente a las infecciones peligrosas con las que trabajaba”.
Pese a descartar un riesgo epidémico, las autoridades afirmaron que adoptaron “medidas antiepidémicas” por precaución y conforme a la legislación sanitaria, aunque no detallaron públicamente cuáles fueron.
La preocupación también llegó a Ginebra.
La OMS consideró que el riesgo era “bajo” para Rusia y “muy bajo” para Europa, aunque pidió información para comprender plenamente lo ocurrido.
Estados Unidos también siguió de cerca el caso. El secretario de Estado, Marco Rubio, pidió a Rusia transparencia y que compartiera más información con la comunidad internacional.
El presidente estadounidense, Donald Trump, también se refirió al episodio.
“Lo estamos observando muy de cerca. Acabamos de enterarnos”, declaró, al tiempo que ofreció ayuda a Rusia.
En Irkutsk, sin embargo, esa oferta fue recibida con una mezcla de distancia y orgullo local.
“Hoy leí que Trump quería ayudar a la ciudad de Irkutsk”, comentó un habitante. “¡Podemos arreglárnoslas solos!”.




























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