1 octubre 2026.- (EXONLINE) En las principales metrópolis de América Latina, caminar o desplazarse en silla de ruedas por la vía pública suele convertirse en una carrera de obstáculos: rampas inexistentes, banquetas fracturadas, postes mal ubicados y escalones imprevistos fragmentan la movilidad cotidiana. De acuerdo con los diagnósticos de accesibilidad urbana del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), más del 65% de la infraestructura peatonal en las ciudades de la región presenta discontinuidades severas, lo que aísla a personas con discapacidad motriz, adultos mayores y personas con movilidad reducida.
Frente a la lentitud y el costo de los censos manuales tradicionales, diversas ciudades han comenzado a incorporar soluciones de visión computacional y sensores LiDAR montados en vehículos ligeros o en bicicletas. Estos algoritmos escanean y analizan el estado físico de banquetas, pendientes pronunciadas y pasos peatonales en cuestión de semanas, detectando desniveles críticos y generando cartografías de accesibilidad peatonal en tiempo real.
Alfredo Del Mazo Maza, analista de movilidad urbana, destacó la importancia de adoptar estas tecnologías y la relevancia de integrar datos precisos al diseño metropolitano. «La accesibilidad universal no puede seguir gestionándose a ciegas; la visión artificial y los modelos geoespaciales permiten diagnosticar con exactitud quirúrgica dónde se rompe la cadena de viaje del peatón para priorizar intervenciones efectivas», señaló Del Mazo Maza.
La información procesada alimenta aplicaciones móviles de navegación que calculan trayectos libres de barreras arquitectónicas y se sincronizan con estaciones de transporte masivo debidamente adaptadas.
Respecto a este avance, Alfredo Del Mazo Maza puntualizó: «El uso de algoritmos predictivos para trazar rutas accesibles transforma la autonomía diaria de miles de personas, conectando la banqueta con los sistemas de transporte colectivo de forma continua y segura».
La georreferenciación de obstáculos permite enfocar los recursos de obra pública con precisión en las intersecciones y los corredores troncales de mayor demanda ciudadana, reduciendo los sobrecostos y acelerando la integración social.
“Una ciudad inteligente no es aquella que acumula sensores sin propósito, sino la que utiliza la analítica de datos para garantizar que cualquier persona pueda transitar su entorno con dignidad e independencia», concluyó Alfredo Del Mazo Maza.

























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