23 septiembre 2026.- (EXONLINE) París vuelve a mirar hacia las capas más profundas de su propia historia. Una excavación arqueológica realizada en la isla de la Cité ha sacado a la luz un muro de piedra y madera de unos veinte metros de longitud que podría corresponder al recinto fortificado de la Lutecia gala, el asentamiento de los parisios descrito por Julio César durante la conquista romana. El hallazgo, anunciado este 23 de septiembre por el Ministerio de Cultura francés, abre una posibilidad largamente buscada: encontrar una evidencia material capaz de relacionar el París actual con la ciudad gala que precedió a la Lutecia romana.
La importancia del descubrimiento reside precisamente en una incertidumbre que ha acompañado durante siglos la historia de la capital francesa: la ubicación exacta del oppidum de los parisios.
César describió en su relato de la guerra de las Galias una ciudad situada en una isla del Sena, conectada por puentes y emplazada en un meandro del río. Esa descripción favoreció durante mucho tiempo la identificación de la Lutecia gala con la isla de la Cité, aunque la arqueología no había proporcionado hasta ahora una evidencia concluyente de un recinto fortificado de esa época en el lugar.
La isla, sin embargo, ya había demostrado ser uno de los grandes archivos arqueológicos de París. Bajo sus calles y edificios se conservan vestigios que recorren más de dos mil años de ocupación, desde instalaciones de la Antigüedad hasta construcciones medievales y modernas.
La cripta arqueológica de la isla de la Cité conserva, entre otros elementos, restos del puerto de la antigua Lutecia, baños públicos galorromanos y la muralla construida a comienzos del siglo IV, una secuencia que permite seguir la transformación del asentamiento antiguo en la ciudad romana y, posteriormente, en el núcleo medieval de París.
El nuevo muro apareció en los patios del Hôtel-Dieu, uno de los espacios históricos de la isla, durante una excavación preventiva iniciada en febrero de 2026 por el servicio arqueológico de la Ciudad de París y el Instituto Nacional de Investigaciones Arqueológicas Preventivas (Inrap).
La intervención se desarrolla en el contexto de la reestructuración del recinto hospitalario y abarca dos patios con una superficie conjunta de unos mil 250 metros cuadrados. Y el responsable de la excavación es David Couturier, del Departamento de Historia de la Arquitectura y Arqueología de París.
Los primeros indicios aparecieron durante el verano, cuando los arqueólogos comenzaron a reconocer una estructura de piedra seca y madera cuya técnica constructiva corresponde a las fortificaciones galas de finales de la Edad del Hierro.
El muro se conserva a lo largo de unos veinte metros y presenta una característica que ha concentrado buena parte de la atención científica, como lo serían señales de un incendio intenso.
Junto a la estructura aparecieron semillas carbonizadas, indicio de un posible espacio de almacenamiento, y restos de una construcción de madera destruida por el fuego.
La datación inicial refuerza la hipótesis sin resolverla. Los análisis de carbono 14 sitúan los vestigios en un intervalo comprendido entre 200 y 30 años antes de nuestra era, una horquilla compatible con la existencia de un asentamiento parisio anterior a la conquista romana.
La propia administración francesa subraya, sin embargo, que todavía deben determinarse la función exacta del muro, su cronología y las circunstancias de su destrucción antes de convertir la interpretación en una conclusión arqueológica.
























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