3 agosto 2026.- (EXONLINE) Tras las duras críticas de los pilotos y del público por la forma en que los actuales coches de Fórmula 1 utilizan la energía procedente de las unidades de potencia, la FIA ha salido a revelar la verdad y a señalar que tenían conocimiento de los efectos de la nueva normativa técnica desde hace cuatro años, pero no pudieron cambiar nada porque los propios fabricantes de motores no quisieron a pesar de las advertencias.
En declaraciones recogidas por Motorsport.com y The Race, FIA rechazó las acusaciones de no haber previsto los fallos en el reglamento de motores para la temporada 2026 de la Fórmula 1.
Las quejas se presentaron desde la primera carrera este año en Australia y escalaron tras los problemas de gestión de energía en pistas de alta velocidad. Carlos Sainz, director de la Asociación de Pilotos de Gran Premio (GPDA), declaró que «quien vio estas simulaciones en 2022 o 2023 y no dijo ‘¿cómo podemos aceptar esto?’ necesita revisar lo que pasó ahí», mientras que Lewis Hamilton remató asegurando no saber quién tomó las decisiones, pero «quienquiera que haya sido, todavía tiene su trabajo».
Ante esta controversia, el director de monoplazas de la FIA, Nikolas Tombazis, aseguró que el organismo tenía identificados los fallos desde mucho antes de la puesta en marcha de la normativa, pero sus intentos de ajuste fueron bloqueados por los propios fabricantes.
«Anticipamos muchas de estas cosas de las que se han quejado en los dos años anteriores al lanzamiento de la temporada e intentamos hacer algunos ajustes», explicó Tombazis. «Pero fracasamos con la gobernanza que estaba vigente. Por lo tanto, de manera realista, esto era de esperarse».
Para proteger las inversiones de los fabricantes actuales y los nuevos ingresantes, la F1 creó el Comité Consultivo de Unidades de Potencia. Este sistema exigía que cualquier cambio reglamentario mayor contara con el respaldo de la FIA, la Formula One Management (FOM) y al menos cuatro de los cinco fabricantes involucrados.
Tombazis detalló que fue justo esa normativa la que impidió que se realizaran modificaciones.
“Cuatro de ellos no estuvieron de acuerdo durante los años en los que discutimos los ajustes».
Aunque la F1 aprobó medidas de emergencia a partir del Gran Premio de Miami e impulsó una hoja de ruta para reducir la dependencia eléctrica de los motores hacia un reparto 60/40 en las próximas dos temporadas de forma gradual, FIA dejó en claro que existieron posibilidades de modificar lo que se está viendo en pista, pero fueron los propios motoristas, impulsados por su agenda de ventas, los que decidieron no hacerlo.























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