PUEBLA.-Marzo 17 del 2026.-En una muestra de que el deporte y la cultura son pilares fundamentales para el desarrollo del pueblo, el Movimiento Antorchista Nacional celebró la clausura de su XXII Espartaqueada Deportiva Nacional —encuentro desarrollado durante 9 días en Tecomatlán, en el que participaron 31 mil deportistas— con un magnífico festival artístico: los Grupos Culturales de la organización regalaron a los asistentes una tarde inolvidable, transportándolos a la época dorada de la revista musical española.
El programa, titulado “Pasen, señores pasen”, fue un verdadero deleite para los asistentes —tecomatecos, estudiantes y deportistas de todo el país— pues a través del baile y la música fusionados, pudieron apreciar la recreación de la tradición y el folclor de España.
La velada dio inicio con un vibrante baile de variedades que sirvió como ‘opening’, dando la bienvenida a los presentes y preparando el escenario para lo que sería un recorrido por los ritmos más emblemáticos de la primera mitad del siglo XX, realizado en el Teatro Aquiles Córdova Morán.
El repertorio incluyó piezas clásicas de la época como los pasodobles —género fundamental en el programa—, que fueron interpretados con garbo y fuerza. Se escuchó “La chica del 17” (1929), una pieza originalmente concebida como pasodoble pero muy arraigada en la copla; “El relicario” (1914), uno de los mayores éxitos de José Padilla; y “Morena” (1934), del compositor mexicano Jorge del Moral, demostrando el intercambio cultural entre ambas naciones.
La potencia vocal de los solistas Xóchitl de la Cruz, Beatriz Vázquez y Eladio Pérez, dio vida a estas interpretaciones. El cuadro artístico no olvidó otros ritmos tradicionales, pues las bailarinas ejecutaron con precisión y elegancia unas sevillanas —baile típico por excelencia de la región de Sevilla—, cuya estructura de cuatro coplas hizo lucir el folclore andaluz.
La versatilidad del grupo se hizo presente con la interpretación de “Las tardes del Ritz” (1923), un foxtrot que, si bien nació en Estados Unidos, encontró en España un nuevo hogar al fusionarse con la revista musical y el cuplé.
El público pudo disfrutar también de la picardía del chotis con “Pichi” (1931) y del aire marcial pero alegre del pasacalles con “Los nardos” (1931), ambas composiciones del maestro Francisco Alonso.






















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