14 octubre 2026.- (EXONLINE) Los cárteles de la droga de América Latina han fortalecido su presencia en Europa mediante alianzas con organizaciones criminales locales, una expansión que ya alcanza al menos 12 países europeos y que podría extenderse hasta 16, según una investigación publicada por el diario británico The Guardian.
El reportaje, elaborado durante cuatro meses a partir de bases de datos, información de organismos de seguridad, agencias de inteligencia, así como entrevistas con jueces, fiscales y expertos internacionales, señala que el incremento del tráfico de cocaína en Europa está directamente relacionado con la llegada y consolidación de redes criminales latinoamericanas.
De acuerdo con el análisis, entre 2014 y 2024 las incautaciones de cocaína en territorio europeo aumentaron 471%, mientras que también se registró un incremento en el hallazgo y desmantelamiento de laboratorios dedicados al procesamiento de derivados de la cocaína.
La investigación sostiene que este crecimiento coincide con una mayor presencia de organizaciones criminales procedentes de México, Colombia, Brasil, Ecuador, Venezuela y Estados Unidos.
Entre las organizaciones señaladas aparecen el Cártel de Sinaloa y el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), además del Clan del Golfo, el Ejército de Liberación Nacional (ELN) y las disidencias de las FARC en Colombia.
También figuran el Primeiro Comando da Capital (PCC) y el Comando Vermelho de Brasil, el Tren de Aragua de Venezuela y las pandillas Barrio 18 y MS-13, con presencia en países de Centroamérica y México.
Según la investigación, las organizaciones criminales han consolidado especialmente su presencia en España, Portugal, Países Bajos, Bélgica y Francia.
Las autoridades detectaron actividad de estas redes en Alemania, Rumania, Croacia y Eslovaquia.
Uno de los datos citados por The Guardian proviene de un informe de la Fiscalía de São Paulo basado en información de inteligencia brasileña.
Ese documento sostiene que el Primeiro Comando da Capital, considerado el mayor grupo criminal de Brasil, mantiene actividades en 16 países europeos, incluidos Reino Unido, Irlanda, Islandia, Serbia, Suecia, Suiza y Turquía.
Aunque la presencia de organizaciones latinoamericanas en Europa no es un fenómeno nuevo, el reporte destaca que la dimensión actual supera ampliamente los escenarios observados en décadas anteriores.
Desde los años ochenta, grupos vinculados a los antiguos cárteles colombianos de Medellín y Cali ya utilizaban puntos de apoyo en territorio español para facilitar operaciones de narcotráfico.
Incluso, un informe de Europol elaborado en 2013 ya advertía sobre el crecimiento de estas estructuras criminales en el continente.





























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