PUEBLA.-Septiembre 11 del 2026.-(Juanita Ramírez de Armas).-La autopista México-Puebla tendrá una nueva capa de vigilancia. Entre finales de octubre y principios de noviembre comenzará la segunda etapa de instalación de cámaras, ahora en el tramo Amozoc-Río Frío, uno de los corredores estratégicos para el transporte de mercancías hacia la zona de Esperanza y los límites con Veracruz.
El secretario de Seguridad Pública de Puebla, Francisco Sánchez González, adelantó que la infraestructura deberá quedar lista antes de concluir 2026, con una inauguración prevista para finales de diciembre.
La expectativa oficial es ambiciosa: reducir en más de 50 por ciento el robo al transporte de carga.
“Nosotros creemos que va a bajar más del 50 por ciento, pero es cuestión de esperar”, reconoció el funcionario.
La apuesta tecnológica llega después de una primera etapa que, de acuerdo con el propio secretario, requirió pruebas y modificaciones. Las autoridades solicitaron adecuaciones para que las cámaras no se conviertan simplemente en infraestructura instalada, sino en una herramienta que realmente pueda utilizarse en las operaciones de seguridad.
La experiencia, afirmó Sánchez González, permitirá que la segunda fase sea más rápida.
Pero las cámaras no estarán solas. La estrategia incluye patrullajes coordinados con la Guardia Nacional y un incremento en los recorridos aéreos mediante helicópteros.
También se busca cerrar las rutas alternas utilizadas para evadir la vigilancia. El secretario confirmó que los 18 accesos irregulares detectados en la autopista ya fueron cerrados, aunque las autoridades volverán a inspeccionarlos para evitar que sean reabiertos.
La vigilancia aérea tendrá precisamente esa función: identificar desde arriba posibles puntos que puedan ser utilizados nuevamente por grupos delictivos para entrar o salir de la autopista.
El reto será convertir la nueva infraestructura en resultados concretos. La zona ha sido señalada como prioritaria por su importancia para el transporte de carga y por los riesgos de robo de mercancías y vehículos.
Con cámaras, policías, patrullajes federales y helicópteros, la estrategia busca recuperar el control del tramo Amozoc-Río Frío. La cifra prometida está sobre la mesa: más de 50 por ciento menos robo de carga.























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