Esto suele suceder porque las glándulas sebáceas tienen una sobreproducción de sebo. Puede deberse a factores genéticos y hormonales, y a la temperatura ambiental.

Lo que comemos también puede afectar de manera significativa el aspecto de nuestra piel y, particularmente, de nuestro cutis. Debes evitar o limitar el consumo de harinas refinadas, mantequillas, exceso de azúcar, exceso de sal y embutidos.

¿Cómo hacer jabón de azufre?

En caso de barros y espinillas, el jabón de carbón activado es una buena opción, pero si lo tuyo son los poros grandes, grasa, sebo y humedad en el rostro, entonces, prueba con el jabón de azufre. Así es como lo puedes hacer en casa.

Lo que necesitas:

- Jabón a base de glicerina

- 25 gramos de azufre bio en polvo

- 5 gramos de aceite de jojoba

- Esencia aromática (opcional)

- Colorante líquido (opcional)

- Un molde de silicón

Preparación:

    Primero, corta el jabón de glicerina en trozos. Derrítelo en el microondas o a baño María. No dejes que hierva porque pierde su hidratación natural y parte de sus propiedades.

    Ahora, separa un poco del jabón derretido y añade el azufre bio. Mezcla bien, agrega el aceite de jojoba y vuelve a mezclar.

    Puedes agregar esencia y colorante si así lo deseas. Ahora, rellena el molde de silicón y rocía alcohol para eliminar las burbujas que se hayan podido formar. Después de 24 horas, desmolda.

    Intercala su uso con un jabón de avena con miel y potencia sus efectos. El azufre reduce las imperfecciones, combate las etapas iniciales de la psoriasis y limpia las impurezas que se acumulan por el maquillaje. La avena funciona como un exfoliante natural y la miel tiene propiedades antimicrobianas.

Cuida de tu piel creando tus propios artículos de belleza en la comodidad de tu hogar.