Febrero 11 del 2024.- (EFE).- El consumo de combustible en Argentina cayó tras las fuertes subidas de precios desde diciembre último, alzas que continuarán en virtud de la política del nuevo Gobierno de Javier Milei para el sector de hidrocarburos.

Según diversas fuentes del sector consultadas por EFE, la demanda de combustible en las gasolineras bajó en enero casi un 10%, salvo una leve alza de YPF.

El descenso en el consumo ya había comenzado a sentirse en diciembre, con un recorte del 7.8% respecto a noviembre, según datos del Instituto Argentino de la Energía “General Mosconi”.

En un contexto de elevadísima inflación y pérdida del poder de compra de los salarios en Argentina, los consumidores recortaron sus cargas en las gasolineras tras los fuertes saltos de precios registrados en diciembre, enero y a principios de este mes de febrero.

“Lo primero que se ha notado es un cambio en la modalidad de consumo, de las naftas premium a las comunes. Y en aquellas petroleras con precios de venta más altos se empieza a ver una bajada más pronunciada en los volúmenes de venta”, dice a EFE el presidente de la Confederación de Entidades del Comercio de Hidrocarburos y Afines de la Argentina (Cecha), Isabelino Rodríguez.

La nafta súper (la más económica en el mercado) se vende actualmente a 744 pesos por litro en las estaciones de servicio en Buenos Aires de YPF, la mayor productora de hidrocarburos y comercializadora de combustibles de Argentina.

Hasta noviembre de 2023, el valor de la nafta súper en la capital había acumulado en el año un alza del 107%, por debajo de la inflación del 160.9% acumulada en el año hasta ese mes.

Pero en diciembre hubo un alza mensual del 77.8% y en enero, una del 26.4%, producto de la nueva política del Ejecutivo de Milei de liberar los precios reprimidos de la economía y, en el caso de los combustibles, llevarlos a niveles más acordes con los mercados internacionales y más rentables para las empresas del sector.

A esto se sumó un alza del 6.43% el pasado 1 de febrero, producto de la decisión del Gobierno de activar una actualización en ciertos impuestos sobre los combustibles que había atrasado la anterior Administración y en virtud de lo cual se esperan nuevos incrementos entre marzo y mayo.

En este escenario, el precio de la nafta ha acumulado desde diciembre un aumento del 139.2%, muy superior a la evolución de la ya elevadísima tasa de inflación, del 25.5% en diciembre, según datos oficiales, y del 19.4% en enero, de acuerdo a cálculos privados.

“Antes un litro de combustible valía lo mismo que un litro de agua embotellada. Ahora el precio relativo ha sido restablecido, pero los ingresos de las personas no. Por eso hay una bajada en la demanda, que entendemos que, por el momento, va a ir siendo creciente”, señala Rodríguez.

Los precios de los combustibles tienen un fuerte peso en los costes del transporte de cargas, en la generación de electricidad térmica y en la logística de la agricultura, entre otras actividades, y, por tanto, inciden fuertemente en la formación de los precios de la economía en general.

Durante años, los precios de los combustibles en Argentina han estado fuertemente regulados. El país suramericano importa cerca de un 30% de lo que demanda el mercado doméstico de nafta y gasóleo y el resto se cubre con crudo producido y refinado localmente.

Pero el nuevo Gobierno que asumió en diciembre decidió acabar con el denominado barril criollo, un precio subsidiado del crudo para el mercado doméstico de 58 dólares -frente a un valor actual del barril Brent de unos 79 dólares-, lo cual permitía mantener pisados los precios de los combustibles.