Muchos de nosotros, por tradición, hacemos nuestros propósitos para el año que va a iniciar, pero más que una obligación, debemos verlo como el planteamiento de metas y objetivos a lograr y estos son dos elementos muy importantes para dar estructura y disciplina a nuestros hijos.

Cuando les enseñamos a nuestros hijos que es importante tener deseos, metas y objetivos, por muy simples que sean, les estamos inculcando deseos de superarse, orden y estructura. Por eso es importante que aprendan a hacer sus propósitos de Año Nuevo y, sobre todo, ayudarlos a cumplirlos.

  1. Definir los propósitos: Siéntate con tus pequeños y muéstrales que el calendario se está acabando. Ayúdales a que te digan cuales fueron sus logros para el próximo año, por ejemplo, qué aprendieron a hacer (dormir solos, vestirse, leer). Enséñales el nuevo y pregúntales qué quieren lograr. Con dos o tres elementos es más que suficiente.
  2. Visualizarlos: Cuando tus pequeños hayan verbalizado lo que quieren lograr, pídeles que lo dibujen (o lo escriban si ya saben hacerlo). Pon en un marco para foto cada propósito y escriban el nombre del pequeño al frente del marco. Explícale que lograr cada uno de esos objetivos requiere de perseverancia y trabajo constante y que por eso estará en un lugar en donde pueda verlo diariamente. Trata de hacer lo mismo con los tuyos.
  3. Ayudar a cumplirlos: Cada semana, revisa con tu pequeño como va avanzando con su propósito, dale consejos y ofrécele tu ayuda. Cuando veas qué hay un avance, felicítalo y aliéntalo a seguir adelante. Cuando veas que no lo hay, acércate a tu hijo, muéstrale que se ha estancado y motívalo a seguir adelante, siempre, ofrece tu ayuda.
  4. Dar el ejemplo: Cuando revises con tus hijos sus avances, revisa los tuyos y compárteles tus avances y resultados. Cuando te hayas estancado, reconócelo y explícales lo que ha sucedido y cómo vas a retomarlo. De esta manera verán que también a “los grandes“ les toma tiempo, trabajo y perseverancia lograr sus objetivos.