Las abejas forman parte de la biodiversidad de la que todos dependemos para sobrevivir. Proporcionan alimentos de alta calidad como miel, jalea real, polen y otros productos como la cera de abeja, el propóleo y el veneno de abeja.

Cuando los animales e insectos recogen el polen de las flores y lo esparcen, permiten que las plantas, incluidos muchos cultivos alimentarios, se reproduzcan. Polinizan las aves, los roedores, los monos e incluso las personas, pero los polinizadores más comunes son los insectos, y entre ellos, las abejas.

Pero, lamentablemente, las abejas y otros polinizadores, como mariposas, murciélagos y colibríes, están cada vez más amenazados por las actividades humanas.

Las poblaciones de abejas han disminuido en todo el mundo en las últimas décadas debido a la pérdida de hábitat, las prácticas agrícolas intensivas, los cambios en los patrones climáticos y el uso excesivo de productos agroquímicos como los pesticidas. Esto, a su vez, supone una amenaza para una variedad de plantas fundamentales para el bienestar y el sustento de los seres humanos.

También se cree que la contaminación del aire afecta a las abejas. Las investigaciones preliminares muestran que los contaminantes del aire interactúan con las moléculas de olor que liberan las plantas y que las abejas necesitan para localizar su alimento. Las señales mezcladas interfieren con la capacidad de las abejas para buscar alimento de manera eficiente, haciéndolas más lentas y menos eficaces en la polinización.

Por esto, la ONU ha declarado el 20 de mayo Día Mundial de la Abeja. El Día Mundial de la Abeja sensibiliza sobre el papel esencial que desempeñan las abejas y otros polinizadores para mantener la salud de las personas y del planeta. La fecha coincide con el cumpleaños de AntonJanša, que en el siglo XVIII fue pionero de las técnicas modernas de apicultura en su Eslovenia natal y elogió a las abejas por su capacidad de trabajar tan duro y necesitar tan poca atención.

Estas son algunas acciones que puedes llevar a cabo para ayudar a preservar las abejas y otros polinizadores:

Plantar flores portadoras de néctar, como caléndulas o girasoles, con fines decorativos en balcones, terrazas y jardines

Compre miel y otros productos de la colmena a su apicultor local más cercano

Conciencia a los niños y adolescentes sobre la importancia de las abejas y exprese su apoyo a los apicultores

Instale una granja de polinizadores en su balcón, terraza o jardín

Conserve los antiguos prados, que presentan una mayor diversidad de flores, y siembre plantas que produzcan néctar

Cortar la hierba de los prados sólo cuando las plantas nectaríferas hayan terminado de florecer

Utiliza pesticidas que no dañen a las abejas, y rocíalos cuando no haya viento, ya sea por la mañana temprano o por la noche, cuando las abejas se retiran de las flores.