Muchos de nosotros tenemos algún recuerdo en la cocina sentados junto a nuestra mamá o abuelita limpiando frijoles, un hábito que todos conservamos hasta llegar a la edad adulta, sin embargo, puede que alguna vez te hayas preguntado ¿Por qué es importante limpiar los frijoles y cómo hacerlo? Bueno, pues hoy resolveremos esta cuestión.

Los frijolitos son un alimento muy nutritivo, rendidor y económico, además de delicioso e imprescindible en la gastronomía mexicana, son leguminosas que necesitan un largo proceso de cocción y un minucioso trabajo de limpieza, pero lo valen 100%

Estas legumbres son ricas en proteína vegetal, hierro, ácido fólico, vitaminas del grupo B, calcio, potasio, fósforo, zinc y fibra, además de que contienen poca grasa (esto ya dependerá de cómo los cocines) pero esta cosecha necesita eliminar lo que no necesitamos antes de poder ponerlo en la olla.

¿Por qué es importante limpiar los frijoles y cómo hacerlo?

Los frijoles son semillas extraídas de una vaina, por ello, durante este proceso pueden estar contaminados por materiales o basuritas que no son parte de los frijoles.

The Bean Institute recomienda limpiarlos en una charola o un recipiente amplio para poder ver fácilmente cualquier residuo que afecte su cocción, calidad y hasta sabor. Cuando los pongas sobre la charola, elimina todo rastro de piedras, hojas, ramas y hasta semillas rotas o dañadas.

Después, una vez que nos hemos deshecho de cualquier cuerpo extraño, es necesario ponerlos en un colador y remojarlos con agua corriente, mientras, hay que ir moviéndolos con los dedos para asegurarnos de limpiar por todos los rincones.

Luego hay que dejarlos en remojo, además de que hace su proceso de cocción más rápido, ayuda a eliminar azúcares y almidones que podrían causar inflamación, gases y molestias gastrointestinales en general.

Para que se remojen correctamente tenemos que dejarlos toda la noche en un recipiente con agua, ya que si te urgen un poquito, puedes dejarlos en remojo por una hora u hora y media con agua muy caliente. Eso sí, no debes exagerar, pues la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) señaló que las leguminosas no se deben dejar en remojo más de 12 horas, lo ideal es un tiempo de solo 8 horas, así que deja tus frijoles en agua justo antes de irte a dormir y quítales el agua al despertar.

Por último, una vez que hayas drenado bien tus frijoles, colócalos nuevamente en el colador y limpialos de nuevo con agua corriente.

¡Ahora sí! Es momento de ponerlos en la olla para disfrutarlos en la comida, la cena y hasta el desayuno.