Los padres siempre quieren lo mejor para sus hijos, sin embargo, podrían estar dañándolos con aquello que sale de su boca de forma inconsciente. Estas son las frases que destruyen la autoestima de tu hijo.

El lenguaje no es inocente y así como tiene la capacidad de edificar, también pueden ser una forma de violencia pura. Algunas de las expresiones que usas de forma habitual tiene efectos muy negativos sobre tus seres queridos

Hay frases que provienen de tus traumas, miedos y preocupaciones y que están afectando a tus hijos, quien no pondría en entredicho las palabras de su principal figura de apego.

6 frases que destruyen la autoestima de tu hijo

La autoestima es algo que se desarrolla en el niño de forma natural y se puede potenciar con cierto tipo de afirmaciones positivas. La clave está en los sencillos gestos que compartes con ellos.

Por el contrario, hay frases que debes evitar decir a tus hijos:

Me vas a volver loca. Cuando el comportamiento de tus hijos te enfada y te bloque racionalmente, puedes cometer graves errores y decir lo que no sientes. Estás transmitiéndoles la idea de que tus problemas son culpa suya.

No puedes hacer nada bien. Es quizá una de las peores cosas que puedes decirle a tu hijo, pues cree ciegamente en ti y, entonces, hará lo que sea necesario para demostrar que efectivamente no puede hacer nada bien. Ahora, habrá que sanar el daño causado a tus hijos.

Me estás enfermando. Una vez más es el chantaje el que está hablando y es verdaderamente ofensivo que pongas a quien más quieres en una posición tan incómoda.

Estoy harta de ti. No te sorprenda que tu hijo haga sus maletas e intente escapar de casa, es un modo de escape, pero también está cuidando de ti. No quieres hacerte daño y si su presencia te está alterando, buscará la forma de protegerte. El efecto negativo es real y permanente.

Eres un niño malo. Les transmites la idea de que son defectuosos, de que algo está pasando con ellos y así es como se enfrentarán a un mundo que no es del todo amable.

No es para tanto. Al reprimir las emociones, confundes y lastimas a los niños. Además, la ira no hace más que acumularse y, tarde o temprano, tu hijo va a convertirse en un niño que pierde la paciencia fácilmente. Ni hablar de las implicaciones que esto podría tener durante su vida adulta.

Protege la salud mental de tus hijos cuidando las palabras con las que los estás alimentando.