Elección con intervención presidencial

(Por: Jaime Barrera)

Con pronósticos de una participación copiosa de hasta 80 por ciento de los 94 millones de votantes registrados en el padrón electoral que planteó la Coparmex, hasta otros menos optimistas pero que esperan que se supere la votación de 48 por ciento que se dio en la pasada elección intermedia de 2015, el Instituto Nacional Electoral (INE) y el órgano electoral local reportan todo listo para la jornada electoral del próximo domingo, que además de ser como toda elección una evaluación para los gobiernos, ahora también servirá para que el electorado decida si mantiene o frena la aplanadora de la 4T en la Cámara de Diputados, que sin duda, por su sumisión absoluta a AMLO, ha degradado nuestra vida democrática.

Este rasgo plebisicitario de la elección del domingo (que ojalá efectivamente tenga más votos que los casi 50 millones de spots que nos recetaron los partidos políticos y no tenga los sobresaltos de violencia que salpicaron de sangre las campañas) fue el que se resaltó no sólo desde la oposición con la conformación de la alianza Va por México que constituyen el PAN, PRI y PRD, sino desde el propio Gobierno de la 4T y su hombre fuerte: el Presidente Andrés Manuel López Obrador, quien violando las reglas que él mismo impulsó como opositor, fue el prinicipal entusiasta y propagandista del proyecto morenista desde el púlpito presidencial, desde donde se convirtió en el más severo crítico de la autoridad electoral.

Queda, en ese sentido, el mal precedente en este proceso electoral del desacato que desde la Presidencia se hizo a lo que establece la Consitutución de que los presidentes no pueden intervenir en el proceso electoral. Habrá que decir también que ni el INE ni el Tribunal Electoral pudieron nunca meter en cintura a López Obrador, quien los ignoró todo el periodo de las precampañas y campañas, y hasta ayer dijo que acatará sus fallos, aunque no esté de acuerdo con ellos.

Como se sabe, se trata de las elecciónes intermedias más grandes de la historia del país, en las que se votará por 21 mil 368 puestos de elección popular; entre ellos 15 gubernaturas, mil 926 alcaldías, 500 diputaciones federales que renovarán la Cámara baja, así como las diputaciones locales de 30 Congresos estatales.

En Jalisco, la elección someterá a prueba al proyecto naranja que, con Enrique Alfaro a la cabeza, arrasó en los dos últimos procesos electorales de 2015 y 2018.

Por el desgaste en el ejercicio de Gobierno que ha pagado Alfaro, por ser cuestionados por dirigentes panistas, priistas y perredistas de haber traicionado la alianza por acuerdos inconfesables con Morena y porque el partido Movimiento Ciudadano fue a la contienda sin alianzas como las hizo hace tres años a nivel local, el panorama no les luce fácil. Veremos.

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