Libretita de los rencores III

(Vianey Esquinca / EXonline).-El presidente Andrés Manuel López Obrador ha señalado que no es su fuerte la venganza, pero no ha dicho lo mismo del rencor. El mandatario guarda un gran resentimiento en su corazón y como su pecho no es bodega, no disimula nada la animadversión que le generan muchas personas, grupos o sectores completos de la población.

La lista es larga. El 17 de febrero de 2019 se publicó en este espacio la columna titulada La libretita de los rencores de Andrés, donde se enumeraban los enemigos de ese momento. A los de siempre, como neoliberales y conservadores, se le sumaron la mafia de la ciencia que existía, según él, en el Conacyt, la Cofece, el Inai, la CRE, sobre todo el que entonces era su presidente; los exfuncionarios que aceptaron trabajar en empresas privadas trasnacionales, los ministros de la SCJN que ganaban altos salarios, las farmacéuticas y las organizaciones de la sociedad civil. Desde entonces ya había inscrito en la libretita a las empresas españolas, sobre todo a Iberdrola.    

El mandatario pone en un mismo costal a todos los que no opinan como él o disienten de sus políticas o caprichos, mezclando justos con pecadores, víctimas y victimarios, corruptos con honestos. Para él todos son iguales y están en su contra.

El 17 de mayo de 2020 hubo una segunda parte a la libretita. Se añadieron los ingenieros y arquitectos que piensan que la gente no puede hacer caminos o una casa sin ellos; los economistas que consideran que los temas de economía son complejos; los médicos que eran una especie de avaros que viven a costa de los demás y los padres de los niños con cáncer que no tenían sus medicamentos a tiempo. Su tirria además se enfocó en las mujeres que se quejaban de la falta de sensibilidad del gobierno federal, en empresarios que osaron pedirle apoyos y prórrogas para el pago de impuestos. Por supuesto contando a los clientes frecuentes del odio presidencial: medios nacionales e internacionales que no le aplauden, columnistas, articulistas e intelectuales.

Pero todo indica que el rencor del Presidente es inagotable y acumulativo, por lo que se amerita una tercera edición que seguramente no será la última.

López Obrador ya agregó a la ONU llamándola florero porque no ha intervenido para lograr la fraternidad universal y conseguir más vacunas. Igualmente, a los abogados sobre todo aquellos que “estén de empleados de empresas extranjeras que quieren seguir saqueando a México; claro que son libres, pero ojalá y vayan internalizando que eso es traición a la patria”.

Con su reaparición, Diego Fernández de Cevallos ya forma parte de las hojas de la libretita al igual que la Auditoría Superior de la Federación y su titular, David Colmenares, a quien sentenció por evidenciar las irregularidades en que incurre su gobierno.

Esta semana también se fue contra el Poder Judicial porque un juez suspendió los efectos de la reforma eléctrica: “Pues nosotros vamos a acudir a la Suprema Corte y queremos que la Judicatura del Poder Judicial haga una revisión del proceder de estos jueces, porque sería el colmo que el Poder Judicial del país estuviese al servicio de particulares”.

Luchar contra enemigos reales o imaginarios es parte de la narrativa y estrategia del tabasqueño para presentarse como el héroe de la película. El hombre que dice no ser vengativo, sí es muy malévolo y de la declaración se va a la persecución, la amenaza y el amago. Sabe que entre todos sus adversarios hay muchos que tienen cola que les pisen, pero se le olvida que otros actúan en legítima defensa de sus derechos y que considerarlos sus enemigos y actuar en consecuencia será su talón de Aquiles.