Lavado de manos salva a niños de diarreas mortales

La diarrea es la segunda causa de muerte en el mundo en niños menores de 5 años, la cual ocasiona anulmente alrededor de 500 mil decesos, una cifra que podría disminuir drásticamente con una sencilla medida: el lavado de manos.

Así lo afirmaron expertos en el tema, quienes ayer ofrecieron una conferencia en la víspera del Día Mundial del Lavado de Manos.

El doctor Patricio Acosta, gastroenterólogo pediatra explica que la diarrea es un síntoma de infección del tracto digestivo que se transmite por alimentos y agua de consumo contaminados, o de una persona a otra, resultado de una higiene deficiente.

En todo el mundo, indica, existen 1,700 millones de casos anuales de enfermedades diarreicas en niños menores de 5 años.

Acosta destaca que para prevenir esos padecimientos es necesario contar con agua potable y servicios de saneamiento e higiene.

En el país, precisa, el 40% de la población tiene agua segura, es decir, acceso a agua potable; el 56% tiene agua disponible en los primeros 30 minutos desde casa, es decir, aunque no cuentan con agua potable tienen acceso a agua de pozos o pipas; y el 4% tiene servicios limitados de agua.

Respecto a si el manejo de las excretas es óptimo, detalla que el 50% de las casas tienen baño y un manejo adecuado de las heces, el 40% tiene un servicio limitado con letrinas o fosas sépticas y el 10% de la población tiene problemas en el manejo de las excretas al usar el suelo u otros sitios no adecuados.

Puntualiza que condiciones adversas de saneamiento e higiene, y la falta de acceso a agua potable son factores que propician las enfermedades diarreicas, cuya mortalidad en niños menores de 5 años es de 1 a 4 muertos por cada 100 mil que se enferman por diarrea aguda. Los más vulnerables son los menores de un año.

Enfatiza que es importante reconocer los datos de deshidratación: irritabilidad, sed, boca seca, cansancio y piel seca; cuando son lactantes o menores de 2 años se debe observar si las mucosas, están secas, lo que es señal de deshidratación, lo mismo cuando el niño llora, pero no le salen lágrimas, o cuando la mollera está hundida. En cualquier caso, es importante que el menor reciba atención médica.