Se disparan los problemas sexuales

(Dr. Mauro Fernández / Foto Diario Extra).-Los problemas sexuales se han documentado desde las primeras civilizaciones, basta recordar las reflexiones de Hipócrates sobre la impotencia, sin embargo, se estima que la frecuencia de las diversas disfunciones sexuales era relativamente baja a lo largo de la historia.

Este panorama cambia con la revolución industrial, que provoca que grandes segmentos de la población, tanto femenina como masculina, opten por trabajos que implican poco esfuerzo físico, es decir, el trabajo dejó de ser una actividad laboriosa y se convirtió paulatinamente en una faena de pocos arcos de movimiento y escasa actividad muscular.

Así grandes porcentajes de la población quedaron al margen de la actividad física y es ahí precisamente donde nace el sedentarismo como problema de salud pública. Rápidamente la ciencia comienza a registrar aumentos significativos de diversas enfermedades que, aunque existían, no tenían relevancia por su baja frecuencia.

Enfermedades como la diabetes, presión alta, infartos, derrames, y el mismo cáncer se fueron convirtiendo en las principales causas de muerte. Adicionalmente, la revolución industrial permitió una mejor disposición y distribución de los alimentos para las grandes mayorías, al punto que hoy los problemas de desnutrición están superados en muchos países como el nuestro, pero aflora de manera considerable los problemas de sobrepeso y obesidad.

Este escenario de sobrepeso, sedentarismo, enfermedades cardiovasculares y diabetes es el caldo de cultivo para que se produzcan los problemas sexuales. Por eso, en las poblaciones que viven en sociedades industrializadas se reportan altos porcentajes de fallas sexuales.

Este año que pasó, el mundo se detuvo, pero no solo se detuvo el trabajo, el comercio, el turismo sino también la actividad física de la mayoría de nosotros. La cuarentena condicionó una perjudicial estancia casera, que probablemente ha redundado de manera significativa en aumentos de peso, y en un mal control de las diversas enfermedades.

Es claro de suponer que esto va a provocar un aumento en los problemas sexuales, sobre todo del deseo sexual y la impotencia en el hombre y de la lubricación y las dificultades para conseguir el orgasmo en la mujer.

Recordemos que, a pesar de la vacuna, y de las diversas medidas preventivas es probable que el panorama viral imperante se prolongue por unos cuantos meses, sino es que hasta el próximo año, de tal manera que hay que estar atentos al desempeño sexual y buscar ayuda profesional en el momento en que comiencen a presentarse las primeras fallas en la esfera íntima.

Entre sus funciones, el sexo le permite a la pareja compartir un manjar para dos, es un placer que se provoca con el acercamiento de los cuerpos que produce profundos efectos positivos tanto en el estado anímico como en el vínculo de pareja, efectos muy deseables en estos tiempos.

Ante las circunstancias que estamos viviendo es muy importante recordar que un problema sexual lo puede padecer cualquier persona, aun aquellos que se cuidan en extremo, y que el verdadero problema es cuando no encontramos la motivación necesaria para consultar. Hoy estamos en capacidad de resolver la mayoría de las fallas en la cama, pero desde luego es necesario ese primer paso, CONSULTAR.