Afecto sanador

Muchos especialistas han realizado un sin número de experimentos para comprobar la relación entre salud y amor. Entre los descubrimientos, se encontró que las personas que se encuentran enfermas y tiene alguien que las ame y que esté pendiente de ellas logran una recuperación más rápida que la de un enfermo al que nadie le destina afecto. También, el amor mejora nuestra calidad de vida y tendemos a enfermarnos menos, mientras los sentimientos negativos se ven neutralizados por los sentimientos positivos y nuestro organismo funciona mejor.

“Cuando tenemos problemas y estamos solos con ellos somos más proclives a enfermarnos y a sentir depresión”, comenta el sicólogo Libio Suárez Pineda, para quien el bienestar emocional que se siente al poder dar cariño y ayudar a los demás hace a las personas sentir que tienen más energía y se combate el estrés según los expertos.

El amor no solo destroza al corazón imaginario, las malas relaciones entre las parejas también afectan al verdadero corazón. “Las personas en malas relaciones matrimoniales tienen más posibilidad de sufrir problemas del corazón”, señala el experto, quien agrega que Es indudable que los lazos de amistad, cariño y afecto, familia, trabajo, comunidad refuerzan la salud y la felicidad. “Para poder dar amor y para recibirlo trata de ser amable, sonríe siempre, evita el enojo, y escucha a los demás, ayuda con obras benéficas, etc. Ten contacto físico con tus amigos, familia, colegas y pareja”. Besar desencadena la liberación de hormonas inductoras del placer en el cerebro. La boca es la parte más móvil del cuerpo y al besar se mueven los 34 músculos faciales al mismo tiempo. También, los besos hacen que los labios se hinchen de sangre, se tiñan de rojo y brillen con la saliva, a la vez que drenan las células muertas y las bacterias y, por tanto, mejoran el aliento, alivian el dolor, aumentan la inmunidad a la enfermedad y reducen el estrés.

QUÍMICA REJUVENECEDORA

En la medicina china, las yemas de los dedos son canales de energía. El meñique, por ejemplo, es un dedo prodigioso para el amor porque está ligado al corazón, uno de los meridianos más importantes de la energía corporal. Cuando los novios chinos salen de paseo, suelen cogerse por el meñique. Asimismo, tanto hombres como mujeres segregan estas hormonas por unas glándulas sudoríparas especiales situadas bajo las axilas, alrededor de los pezones y en la zona genital. Son el perfume del deseo. La feromona masculina se transmite a la compañera durante la relación sexual y sirve a la mujer para normalizar el ciclo menstrual, favorecer la fecundidad y retardar la menopausia. La feromona femenina se transmite a través de la relación sexual y el contacto epidérmico, contribuyendo a mantener viva la potencia sexual masculina.

El sentimiento amoroso lleva a que el cuerpo se adquiera vitalidad y se mantenga joven.