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Neuromodulación, una aliada del dolor crónico

Como el procedimiento de neuromodulación es tan costoso, los pacientes con frecuencia tienen que demostrar que los opioides u otras terapias no son efectivos para tratar su dolor antes de que el seguro cubra el costo de un implante, lamentó Kip Ludwig, profesor de ingeniería biométrica y cirugía neurológica de la Universidad de Wisconsin-Madison. “En ese momento, quizá la persona ya sea adicta”.

“Si podemos hacer que este procedimiento sea menos invasivo, entonces se puede comenzar a administrar no solo a los pacientes en quienes la terapia farmacológica no funcionó. Se puede comenzar a realizar antes de los fármacos, o al menos junto con ellos”, planteó Ludwig.

Esta investigación fue financiada en parte por la Iniciativa a largo plazo para ayudar a acabar con la adicción de los Institutos Nacionales de la Salud de Estados Unidos, que se lanzó en 2018 para encontrar soluciones a la crisis de opioides.

En pruebas con cerdos, Ludwig y sus colaboradores mostraron que los “inyectrodos” se pueden implantar de forma exitosa en los ganglios de la raíz dorsal de la médula espinal, “un objetivo que funciona bien para el dolor”, aseguró.

Los investigadores de la prueba con cerdos usaron una unidad de ENET (estimulación nerviosa eléctrica transcutánea) de 50 dólares de Walmart para proveer la estimulación eléctrica a la médula espinal de los cerdos, dijo Ludwig, un ejemplo de lo barata que puede resultar la tecnología.

Los “inyectrodos” también son más blandos y flexibles que los implantes metálicos, y los investigadores esperan que esto los ayude a aguantar mejor los movimientos del cuerpo humano que los implantes actuales.

Lesiones y muertes

Los estimuladores de la médula espinal tienen uno de los peores historiales de seguridad de todos los implantes, y han ocasionado más de 500 muertes y 80,000 lesiones desde 2008, según un informe de 2018 de unos periodistas investigativos.

Esos implantes fallan y administran un “shock” o queman a las personas, en parte porque los dispositivos y los cables no pueden alargarse y flexionarse con el cuerpo humano. El gen del “inyectrodo” es más parecido, mecánicamente, al tejido humano, lo que con algo de suerte hará que los implantes inyectables sean duraderos y fiables, aseguraron los autores del estudio.

Los investigadores están pasando a ensayos de seguridad en humanos, que esperan que concluyan a finales de 2021, dijo Ludwig.

La tecnología de “inyectrodo” que se está investigando es “otro gran paso hacia una terapia enfocada para el dolor que proviene del sistema nervioso periférico”, aseguró el doctor Griffin Baum, profesor asistente de neurocirugía en el Hospital Lenox Hill, en Nueva York, referiéndose a los nervios que están fuera del cerebro y de la médula espinal.

“Para los pacientes con un dolor crónico que no explique un problema con la estructura o la anatomía de la médula, hay pocas terapias promisorias que puedan ofrecer un alivio duradero del dolor durante muchos años y décadas”, lamentó Baum.

“Esta investigación y este tipo de electrodo no solo pueden ayudar a muchos pacientes a corto plazo, sino que con algo de suerte proveerán el fundamento para investigaciones futuras que puedan ayudar a abordar al ‘tsunami’ venidero de pacientes con dolor crónico”.

La neuromodulación se usa para tratar una variedad de afecciones aparte del dolor, desde la enfermedad de Parkinson hasta la depresión, la epilepsia y la incontinencia.

“La esperanza es que podamos comenzar a apropiarnos del sistema nervioso para tratar a muchas cosas distintas”, añadió Ludwig.

La obesidad es una enfermedad potencial que podría tratarse mediante la neuromodulación.

Ludwig predice el uso de un “inyectrodo” “para en realidad apropiarse de la señal del estómago al cerebro que le dice a uno que tiene hambre”.