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Se quemaron inocentes: sobrevivientes de la explosión en Tlahuelilpan

Pachuca, Hgo.-Enero 18 del 2020.-(EXonline / Foto especial).- El 18 de enero de 2019 a Alan Josette Hernández Reyes y a su primo Gabriel Cerón Reyes, ambos de 15 años, se les hizo fácil tratar de recolectar la gasolina que se derramaba en la toma clandestina de San Primitivo, sin saber que se abriría una puerta a la muerte; sólo uno de ellos sobrevivió.

"Íbamos pasando en el coche con uno de mis primos que lamentablemente falleció, se nos hizo fácil pasar a recolectar poquita gasolina para el coche”, recordó Alan, quien indicó que eran entre las 18:30 y las 19:00 horas cuando aparcaron el auto junto al sitio de la tragedia.

Alan resultó con el 84 por ciento de quemaduras en su cuerpo, por lo que con el apoyo de la Fundación Michou y Mau fue trasladado a Galveston, Texas, donde permaneció cinco meses.

Originario de Teltipan, municipio de Tlaxcoapan, recuerda a su primo como un hermano.

"Desde chiquillos nos criamos juntos, íbamos juntos a la primaria, la secundaria y nos veíamos casi diario”, señaló.

Con la atención médica que recibió, actualmente señala que “ya puedo patear un balón, juego de nuevo cascaritas con mis primos”, dice acompañado de su mamá, Rosalina Téllez.

"Mi meta es prepararme y estudiar la carrera de mecánica automotriz”.

La señora Rosalina Tellez agradeció el apoyo que ha recibido tanto del gobierno estatal, como de la Fundación Michou y Mau, así como de la Cruz Roja, del Hospital de especialidades de Galveston, Texas, sin cuyas intervenciones no habría sido posible salvar la ida a su hijo.

Emmanuel Mendoza Escamilla sufrió quemaduras en 83 por ciento de su cuerpo y también fue trasladado a Estados Unidos.

“ENSEGUIDA QUE LLEGAMOS, EXPLOTÓ TODO”

Emmanuel Mendoza Escamilla quiere aprovechar la segunda oportunidad que la vida le dio: “Quiero echarle ganas, terminar mis estudios y ser alguien en la vida”, dice el sobreviviente de la trágica explosión.

El día de los hechos, el joven de 18 años de edad quien fue uno de los cuatro pacientes que la fundación Michou y Mau logró trasladar al hospital de especialidades de Galveston, Texas, recuerda que atendía junto a su papá Francisco Mendoza Ramírez, de 51 años, el negocio familiar en Teltipan.

"Vendíamos enchiladas, ese día había mucho movimiento en el pueblo acarreando gasolina. Fuimos porque mi papá no tenía gasolina para irse a trabajar y se nos hizo fácil ir. Llegamos como a las siete y enseguida que llegamos explotó. Llegamos a la pura explosión”, contó.

Antes de la tragedia, además de ayudar al negocio familiar y apoyar en las tareas de la casa, Emmanuel estudiaba Intervención Educativa en la Universidad Pedagógica Nacional (UPN), a donde quiere regresar para continuar sus estudios y prepararse.

También desea volver a montar a las charreadas, pues que antes de la explosión “era jinete”.

Durante la plática, el joven y su mamá, la señora Verónica Escamilla, agradecen en todo momento el apoyo de la Fundación Michou y Mau, además del gobierno estatal, instancias que mantienen un convenio para trasladar a los Estados Unidos a pacientes con quemaduras.

En su caso, la intervención de la presidenta de la Fundación Michou y Mau, Virginia Sendel, fue vital para que se le recibiera en el hospital de Shriners, pues el convenio sólo incluye la atención a menores de 18 años.

En su caso, ya contaba con la mayoría de edad cuando ocurrieron los hechos, sin embargo, por el tipo de tragedia se hizo una excepción para atenderlo y salvarle la vida, pues presentaba quemaduras en el 83 por ciento del cuerpo.

Ricardo Camacho, director general de la Fundación Michou y Mau, estimó que las intervenciones que tuvieron los pacientes representaban gastos por aproximadamente un millón de dólares, pero precisó que no tuvieron costo para los afectados, así como tampoco la estancia de las madres de familia que permanecieron con Emmanuel y Alan entre cinco y seis meses, mientras duró su tratamiento.

FAMILIARES Y AMIGOS REZAN POR SUS VÍCTIMAS

Con una misa, familiares y amigos recordaron a las víctimas de la tragedia del 18 de enero de 2019.

La ceremonia religiosa fue encabezada por el arzobispo de Tulancingo, Domingo Díaz Martínez, quien llamó a la población a unirse para superar el dolor y prevenir tragedias.

"Es mejor prevenir accidentes que remediar accidentes y eso es lo que estamos experimentando”, dijo el prelado durante el sermón de la ceremonia religiosa.

En la misa se pidió por el descanso de las 137 víctimas, así como por los 13 sobrevivientes de la desgracia.