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Ecuador continúa enfrentando problemas para retirar los cadáveres

QUITO.- Abril 6 del 2020.-(AP / Foto EFE).-En la ciudad portuaria de Guayaquil decenas de familias seguían conviviendo este  lunes con los fallecidos a causa del nuevo coronavirus porque los organismos pertinentes no han pasado a retirarlos.

Los cuerpos, muchos en estado de descomposición, han sido sacados a los garajes de las viviendas e incluso a las veredas y algunos fueron abandonados en las calles debido a los malos olores que emanan, mostraron videos y fotos en noticiarios de televisión.

Guayaquil, que en esta época tiene una temperatura promedio de 86 grados, es la ciudad más afectada por la epidemia en Ecuador y registra 2,534 de los 3,556 contagios de todo el país. En tanto, hasta el sábado había 98 cadáveres sin recoger en la ciudad, de acuerdo con las autoridades. En todo el país se ha reportado 191 fallecimientos.

El delegado presidencial para atender esta situación, Jorge Wated, dijo en una rueda de prensa online que se han organizado rutas de camiones refrigerados para recoger los cuerpos, pero en al menos un 40% de los casos los familiares se niegan a entregarlos debido a que quieren enterrarlos en sitios comprados previamente y les exigen el certificado de defunción, requisito necesario para avanzar los procedimientos funerarios.

El resto son retirados por grupos mixtos de militares, policías y bomberos, quienes reciben información de los familiares sobre si el fallecido tenía algún seguro funerario y espacio en algún cementerio. En caso de una respuesta negativa, son llevados a la morgue en camiones refrigerados y cerrados.

Para dar una solución a los muertos sin recoger, tanto el presidente Lenín Moreno como la alcaldesa de Guayaquil, Cynthia Viteri, nombraron sendas comisiones y pusieron a disposición de la comunidad dos números celulares para reportar a los fallecidos. Pero la magnitud del problema parece haber superado esa iniciativa.

El municipio de Guayaquil pidió a la Asociación de Cartoneros la donación de 2,000 ataúdes de cartón para enfrentar la emergencia, mientras familiares de algunos fallecidos denuncian que han tenido que enterrarlos incluso en fundas plásticas debido a que buena parte de las funerarias no trabajan por miedo a que sus empleados se contagien.

Un par de semanas atrás el gobierno dejó sin efecto la disposición inicial de cremar a los fallecidos por COVID-19 debido a que no había suficiente capacidad para incinerar la cantidad de muertos reportados en esa ciudad.

César Gálvez tuvo que rociar con cal el cuerpo de su padre para frenar su descomposición luego de que los servicios funerarios de Guayaquil se se vieran afectados por la pandemia del nuevo coronavirus. La ciudad al sur de Ecuador es la mád afectada por el COVID-19 en América Latina.

Guayaquil, con 2.6 millones de habitantes, tiene un promedio mensual de 30 fallecimientos a los que se han sumado los infectados por COVID-19.

En Latinoamérica y el Caribe hay más de 30,800 contagiados y han muerto más de un millar personas por el coronavirus, con Brasil a la cabeza con 10,999 casos y 495 muertos.

La pandemia ha infectado a más de 1.2 millón de personas y causado la muerte a más de 70,500 en todo el mundo, según el Centro de Ciencias e Ingeniería de Sistemas de la Universidad Johns Hopkins, que basa sus datos en los informes de los gobiernos y las autoridades de salud de cada país.

En la mayoría de la gente el nuevo coronavirus provoca síntomas leves o moderados que desaparecen en dos a tres semanas. Pero en algunas personas, sobre todo los adultos mayores y quienes padecen trastornos de salud subyacentes, puede causar enfermedades más graves e incluso la muerte.