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¡SORPRESA!

(Por: Jaime Silva Gutiérrez).-...Y muy agradable fue el enterarnos –vía Agustín Vega- , que en la televisión de un canal poblano están pasando, dentro de un programa de noticias, una sección de comentarios taurinos, a cargo del señor Rodrigo Alcántara (¿será pariente del desaparecido taurino Víctor Muñoz Alcántara?), el de esta semana estuvo dedicado a la memoria de mi cuate el torero completo Rodolfo Rodríguez "El Pana".

Pues por lo pronto vaya la enhorabuena para los pocos o muchos aficionados de Puebla por ello y otro tanto para el conductor del tema favorito para quienes amamos la fiesta brava, de la que poca información recibimos, pues de los muchos periódicos que se editan en nuestra ciudad capital, imposible adquirir todos, solo sabemos que escriben en ellos don Jaime Oaxaca en crónica y columna semanal.
En otro sin saber en qué día, los elogios y comentarios de Luis Miguel Martínez a todo lo tlaxcalteca y es que en el medio local de Puebla, no hay actividad; otra cosa es lo que se anuncia y pasa El Relicario. Poca de los toreros angelopolitanos, matadores y novilleros, escasos estos, pues solo sé de una par de ellos y otro que aspira a seguir la carrera taurina.
Además, de que es vieja y mala costumbre de torerillos, novilleros, matadores, peñas y demás grupos taurinos, y que decir de la propia empresa que actualmente maneja la plaza de toros local, la comunicación, la información, la promoción de sus actividades, para que el público, no el aficionado, se entere del movimiento taurino local y le vuelvan a dar vida a la fiesta en Puebla.
Recuerdo que hace muchos años, cuando el entonces gobernador Maximino Ávila Camacho festejaba su cumpleaños, "obsequiaba" al pueblo con un festival taurino en que participaban todos los ases del momento. No faltaban espontáneos que se lanzaban al ruedo muleta en mano, y entre el público, que hacia llenos hasta el reloj, corría de inmediato el rumor, según era el espontaneo en turno: "es el "Tiburón", es el "Pueblita", es "Nicanor".
Y era que entonces el pueblo que llenaba las localidades de "El Toreo de Puebla" conocía a sus toreros, que por entonces no eran dos o tres, por el contrario abundaban en cada barrio o colonia de nuestra ciudad, los torerillos, maletillas que soñaban con la gloria de los ruedos, los que querían ganar de dinero "para comprarle casa a su mamá".
Bueno, ya han pasado muchos años y las cosas no pueden ser igual, pero si los que escriben de toros se ocuparan un poco más de las actividades del medio local y los indicados a dar a conocerlas, los propios protagonistas, con verdad y honradez, además de sus opiniones del medio nacional y aun del extranjero, otra cosa sería.
Y... ¡suerte¡