Entre la imprudencia y la grilla

(Por: Pablo Latapí)

“Cuando esto pase..”, dijo alguien recientemente en una reunión de trabajo vía Zoom.

¿Realmente esto pasará? ¿Hay una fecha estimada para que sintamos que la pandemia va quedando atrás?

Cada vez se ve más complicado.

Me queda claro que habemos un importante número de mexicanos que hemos seguido adelante, en la medida de nuestras posibilidades, cuidándonos y cuidando nuestro entorno inmediato de la posibilidad de un contagiado: invariablemente utilizamos cubrebocas, hemos reducido nuestra actividad a nuestra familia nuclear (el círculo más cercano de nuestros respectivos clanes), utilizamos intensivamente desinfectantes de superficie y de manos y tratamos de fortalecer nuestro sistema inmunológico con buena alimentación y con suplementos vitamínicos.

Pero el número de contagios aumenta día a día, la tasa de crecimiento de los números de infectados y de muertes va al alza, y pareciera que el círculo se va cerrando a nuestro alrededor.

Pareciera que vivimos en una película de ciencia ficción en la que si bien existe la esperanza de ser vacunados algún día, estamos amenazados por la imprudencia de quienes minimizan la posibilidad de contagiarse y conforme pasa el tiempo se relajan más y más, y son una masa que sin las mínimas medidas continúan con sus actividades sociales de manera común, organizan fiestas y reuniones, visitan en familia tianguis, centros comerciales y pasean indistintamente por lugares muy populares sin entender la premisa básica del virus, que es: “Donde hay gente hay virus, y ahí están los contagios”.

Y en la película aparece, es cierto, la esperanza de ser vacunados para poner fin en lo individual a la pesadilla.

Pero cada día se ve más lejano que realmente la vacuna llegue a todos. Las primeras semanas de aplicaciones en los lugares “elegidos” han sido muy caóticas y acompañadas de la enorme sospecha de que hay beneficiados de la vacuna que están ahí por amiguismo o por pertenecer al partido gobernante.

Además, el número de vacunas que está llegando es pequeñísimo y si bien se han aplicado a integrantes del sector médico que están en la atención directa de contagiados y agonizantes, no ataca al ejército de imprudentes donde aumenta el número de contagios día día.

Y al ser manejada la distribución y aplicación de las vacunas por el sector oficial queda la enorme duda de qué tanto lo dicho en el discurso oficial es real y qué tanto es simulación a la luz de las elecciones que habremos de tener en julio de este año.

Gobiernos acostumbrados a mentir para sacar provecho de las situaciones (sin distingo de partido) tienen ahora en sus manos la responsabilidad de poner fin a la pandemia. La parte lúgubre del asunto es que cada día que avanza la irresponsabilidad y la simulación se registra un mayor número de muertes, vidas irrecuperables, y al parecer los gobiernos de eso no están muy conscientes.

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